El día que aprendimos a cuidar - Cuento
“El día que aprendimos a cuidar” Un sábado invité a la muchacha que me ayuda en la casa a las piscinas aqui en Alajuela. Ella se llama Francela. Tiene dos hijas: una niñita mayorcita de seis añitos con TEA (Trastorno del Espectro Autista) que se llama Sol, y la menorcita, Rosaurita, de tres años. Sol es una niña muy feliz, divertida y obediente con su mamá. En cambio, Rosaurita es muy hiperactiva y desobediente. Cuando su mamá la llama, ni siquiera vuelve a verla. No entiendo por qué no le da importancia, siendo que Francela tanto las cuida y vela por ellas. Mientras yo estaba con Ángela, mi hija de cuatro años —muy obediente e inteligente—, las tres niñas disfrutaban de la piscina. Jugaban a lanzarse la bola, con muñecas, a pasar a través del hula hula, a dar vueltas y crear un torbellino en la piscina de niños. Además, había un play a un lado de la piscina, y allí también iban a jugar. A medida que avanzaba la mañana, Rosaurita se salía de la piscina. Entraba y salía constantem...



