“La jaula bajo la falda”

Hubo un tiempo
en que corría descalza,
como una yegua salvaje
que no sabía de relojes ni listas de mercado.
El viento me nombraba por mi nombre
y no por el diminutivo que usan los niños
cuando necesitan un vaso de agua.

Fui mujer antes de ser madre,
antes de perderme entre las ollas,
las llamadas de trabajo,
y los calendarios de vacunas.
Fui un bosque
antes de convertirme en pasillo
por donde otros transitan,
dejando huellas que yo barro al final del día.

El matrimonio fue un nido,
sí,
pero también una jaula bordada de flores.
Y yo, un pájaro que dejó de cantar
para aprender a repetir
“¿ya comiste?”,
“¿qué ocupás?”,
“estoy bien” —aunque no lo esté.

Amo a mis hijos con una ternura feroz,
con ese instinto de loba que cuida aún herida.
Pero ¿quién me cuida a mí
cuando olvido cómo me llamaba
antes de ser solo “mamá”?

Hoy escribo estas líneas
como quien deja una nota en una botella,
esperando que el mar me devuelva un pedazo de mí.
Porque aún late adentro
aquella mujer que soñaba,
que quería más que deberes y domingos de limpieza.
Y no quiero que se muera en silencio.
No quiero que se muera sabiendo
que olvidé quererla.


Autora Raquel Zamora Alvarado

Ced 206010877

Comentarios

Entradas populares