POEMA Demasiado Dulce para Mí

 



Demasiado Dulce para Mí


No puedo decir que sea un ave tempranera,  

son las diez antes de que salga mi primera palabra entera.  

No entiendo cómo puedes dormir tan bien,  

mientras yo me pierdo en la noche una y otra vez.  


Me dices que viva bien, que apague las luces antes del amanecer,  

pero te levantas con el sol, fingiendo sin ceder.  

¿No te gustaría alguna vez despertar en la oscuridad,  

oler a hoguera, perderte en la neblina sin mirar atrás?  


Si estás embriagada de la vida, me parece genial,  

pero en este mundo terrenal, prefiero mi whisky puro y sin ritual,  

mi café negro y la cama a las tres,  

eres demasiado dulce para mí, lo sé.  


Demasiado dulce para mí,  

demasiado dulce para mí.  

Whisky puro, café negro, y la cama a las tres,  

eres demasiado dulce para mí, no lo ves.  


Voy a lo bajo, apunto a lo cierto, y en el suelo me pierdo,  

trabajo tarde, libre del teléfono, y así el día entero.  

Sé que te preocupa, lo noto en tu andar,  

pero, ¿quién quiere vivir para siempre sin dejar de soñar?  


Tratas tu boca como si fuera la entrada al cielo,  

el resto de ti, como si fuera un control severo.  

No me malinterpretes, quiero seguir tu luz brillante,  

pero soy más de whisky puro y caminos errantes.  


Eres suave como la lluvia, brillante como el día,  

tan hermosa como una vid, dulce como la uva que la vida olvida.  

Si pudieras quedarte en un barril y esperar,  

quizá entonces me quedaría, sin más que pensar.  


Pero hasta ese día,  

prefiero mi whisky puro y mi café negro,  

y la cama a las tres, lejos del misterio.  

Eres demasiado dulce para mí,  

demasiado dulce para mí.  


Whisky puro, café negro, y la cama a las tres,  

eres demasiado dulce para mí, lo ves.  


Oh, oh-oh,  

eres demasiado dulce para mí,  

pero aún así, no dejo de pensar en ti.

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