Monologo interior de una mujer a punto de dar a luz
Monólogo interior de una mujer a punto de dar a luz
Ya casi… No sé cuánto más pueda soportar. Todo duele. ¡Ay, duele tanto! Respira, respira, no pienses en el dolor, solo respira. Me dijeron que eso ayuda. Pero… ¿y si no puedo? ¿Y si algo sale mal? Estoy sola, no hay nadie conmigo… Mamá, papá, si estuvieran aquí... No, no, mejor no pensar en eso. No puedo permitirme llorar ahora. No puedo. Tengo que ser fuerte por ella. Ella necesita que sea fuerte. Mi hija… mi hija. ¡Ay, Dios! (se aferra al borde de la cama). Esto es más doloroso de lo que imaginé, más de lo que me dijeron. ¿Cómo será su carita? ¿Será que ya siente lo mismo que yo? Todo esto por ella… y ni siquiera la he visto todavía.
Nunca pensé que estaría aquí, en este hospital, sola, con una mascarilla que no me deja respirar bien y estos doctores, cubiertos de pies a cabeza, ni siquiera les veo los ojos bien. Todo por el COVID. Ni siquiera puedo saber si están sonriendo cuando me hablan. Dicen que todo está bien, que solo tengo que aguantar un poco más, pero ¿y si no lo está? ¿Qué pasa si algo sale mal? No quiero que ella llegue a este mundo así, en medio de una pandemia, en un hospital lleno de miedo. Pero... no tengo opción.
No puedo evitar pensar en todo lo que he pasado sola. ¿Cómo llegué hasta aquí? Ya no importa. Lo que importa es que pronto ella estará conmigo. Voy a ser mamá. ¿Qué significa eso? Ser mamá... Nunca me lo imaginé así. Siempre pensé que al menos él estaría aquí, o alguien, alguien que me tomara de la mano, que me dijera que todo estará bien. Pero no. Ni amigos, ni familia. Solo yo. Yo y ella.
Otra contracción… ¡Ay! ¡No puedo más! ¡Dios mío! Esto duele demasiado… ¿Por qué duele tanto? ¿Todas lo aguantan? ¿Voy a aguantarlo yo? Tal vez debería pedir algo, una epidural o lo que sea, pero… no sé, ya está tan avanzado, y quiero estar consciente. Quiero sentir cuando ella salga, quiero que la primera cosa que haga sea escuchar mi voz.
¿Y si no estoy lista? ¡Ay, Dios! Yo no sé nada de ser mamá. Nunca lo vi venir, y ahora… aquí estoy. A mis veinte años. A punto de traer a una niña a este mundo. Una niña que dependerá solo de mí. Y con este virus afuera, y la vida siendo tan difícil. ¿Cómo voy a protegerla de todo esto? No sé si puedo, pero voy a intentarlo… lo prometo. Le prometo que haré todo por ella. No importa qué tan sola me sienta ahora. No importa que él no esté aquí.
¡Ya casi!
Siento que me desarmo, siento que me parte en dos, pero ya va a salir. Va a salir. Todo esto terminará y comenzará lo que de verdad importa: ella y yo.

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