POEMA: Luna Llena

 ¡El mundo afuera no se mueve!,

Como si esperara mi respuesta.

Solo siento el aire fresco,

Mis manos contra la red que me separa del todo.


¡Solo puedo ver dos estrellas esta noche!,

Quizás tres, sin embargo, nada bloquea a las demás.

Mi reloj sigue su tic-tac constante,

Dando la señal a la luna para que siga su curso.


El silencio es un manto, ¿quién lo ha tejido?

La luna brilla como un espejo antiguo,

Reflejando secretos de tiempos olvidados,

Iluminando sombras de pensamientos perdidos.


¡Oh luna, testigo eterno de noches y sueños!,

Tu luz es un susurro, una caricia de plata.

Las estrellas, tímidas, se ocultan en tu presencia,

Dejando solo el misterio en el cielo nocturno.


¿Será que el universo también suspira?

Mis dedos trazan constelaciones en el aire,

Cautivos de la red que me retiene,

Soñando con la libertad que se oculta tras el velo estrellado.


¡La noche es un poema sin final!,

Escrito con la tinta de la oscuridad y la luz de la luna.

Cada estrella es un verso, cada suspiro un latido,

En este vasto lienzo de la infinita noche.


Así, la luna sigue su danza,

Guiada por el tic-tac de mi reloj.

¡Oh luna llena, espejo de mi alma!,

Brillas en el silencio, en la espera,

Guardiana de los secretos del universo.

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