POEMA: La Manzana

 A la hora del almuerzo compré una gran manzana,

¡Su tamaño nos hizo reír a todos!

La pelé y la compartí con mis compañeros,

Ellos tomaron cuartos y yo me quedé con la mitad.


Y la manzana, me llenó de alegría,

Como suelen hacerlo las cosas simples,

Últimamente. Las compras. Un paseo por el parque.

Esto es paz y contento. Es nuevo.


¡El resto del día fue bastante fácil!

Hice todas las tareas de mi lista.

Y las disfruté, y aún me quedó tiempo.

Te amo. Me alegra existir.


Cada gajo de la manzana era un sol diminuto,

¡Qué milagro tan sencillo, tan profundo!

Compartirla fue sembrar risas y asombro,

Como un mago repartiendo estrellas.


En la simplicidad encontré grandeza,

En lo cotidiano, la magia de lo eterno.

¡Oh, cuán dulce es vivir y descubrir!,

En lo sencillo, el tesoro más bello.


La manzana, símbolo de lo común extraordinario,

Nos unió en un momento fugaz, eterno.

Y en cada gesto, en cada sonrisa,

Encontré la esencia de la verdadera alegría.


Así, la vida se viste de milagros pequeños,

En cada acto, en cada detalle.

Y me envuelve una paz desconocida,

Un contento que florece y brilla.


Te amo, y en la simplicidad,

Encuentro la razón de mi existir

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