Poema Vigilia Maternal



Bajo el manto de la noche serena,

donde los sueños tejen su tela,

una madre vela, silente y tierna,

por el descanso de su estrella.


Con cada movimiento, con cada suspiro,

ajusta la cobija, con amor infinito.

Un beso en la frente, suave y ligero,

como un susurro del viento viajero.


La luna, testigo de su devoción,

ilumina la escena con dulce emoción.

Si la sed despierta a su pequeña flor,

es el agua fresca su muestra de amor.


Y si el hambre llama en la oscuridad,

con ternura ofrece el bocado soñado.

Cada noche, una promesa renovada,

de cuidar sus sueños, hasta la alborada.


Porque en cada estrella, en cada luna llena,

se refleja el rostro de su niña, su joya terrena.

Y así, entre susurros y abrazos dados,

protege sus sueños, los más sagrados.



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